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domingo, 22 de mayo de 2016

20-5-2016


No recuerdo bien cómo he llegado hasta aquí. Sólo sé que tengo darme prisa en cambiarme. Hay muchas cosas que preparar; mucho por hacer. Un camarero pasa a mi lado apresuradamente. Intento centrarme, y busco una habitación en la que cambiarme.

Entro en la habitación más cercana. Tiene unas grandes ventanas que permiten que el interior se vea desde la carretera. El día está despejado. Me acerco al cristal para apreciar mejor las vistas. Justo en ese momento aparece en escena un deportivo rojo descapotable: su conductora no me quita ojo. El pañuelo que cubre su pelo canoso ondea al viento. Su vestimenta deportiva no encaja con su mirada penetrante y su serio semblante. En cualquier caso, decido que el baño sería mejor lugar para cambiarme. Entro y reviso la ropa que traigo en mi bolsa: hay un traje elegante, una camisa blanca, unos pantalones de pinza y un chaleco beige. Me decido por la opción más formal: el vestido. En ese momento me doy cuenta de que incluso el baño tiene ventanas que dan a la calle y decido que es mejor buscar otro sitio  para cambiarme.

                     En mi búsqueda del lugar idóneo para llevar a cabo mi tarea me veo en la obligación de cruzar el gran patio central de esta extraña casa. En el patio está el mismo camarero de antes, dando órdenes a varios sobre qué poner en la mesa que acaban de colocar. Al verme observando lo que hacen, se me acerca y me pregunta por qué no me he cambiado aún.

- Ve y cámbiate de una vez. La reina está a punto de llegar y tiene que estar todo listo - me apremia.

¿Reina? ¿Qué reina? Yo no conozco a ninguna reina. Sin embargo, parece que tengo que comer con ella. Tampoco sé si se trata de una cena o de un almuerzo. Aún es de día, pero desconozco la hora.
Paso a la segunda habitación. Esta no tiene ventanas, así que decido cambiarme. Cierro la puerta y, justo cuando voy a cambiarme, aparece el mismo camarero de antes anunciándome que la reina ya ha entrado en la casa y en unos minutos estará en el patio. Me asusto por lo repentino de la entrada del chico. Al moverme, piso el traje que tengo en la mano y pierdo el equilibrio. Siento que me caigo, pero no llego al suelo: un hombre de pelo negro rizado y composición robusta me coge justo a tiempo. No sé quién es, pero por la edad podría ser mi padre. Me sonríe. Su sonrisa me tranquiliza. El tiempo se detiene.

- Será mejor que te pongas la camisa y el chaleco. La cena no va a ser lo bastante formal para llevar ese vestido. Voy a estar fuera si necesitas algo. Cámbiate rápido, ¿vale?

Así que es por la tarde y vamos a cenar. Al menos ya sé algo más que antes. Además, la cena no va a ser demasiado formal. ¿Cómo de informal puede ser una cena con una reina? La cabeza me da vueltas. Aparte de los acontecimientos recientes, lo tengo todo en blanco. Una espera niebla ocupa el lugar de mis recuerdos. Salgo de mis pensamientos e intento darme prisa. Todos parecen apurados, y no debería hacer que esperasen más.

Me pongo los pantalones, la camisa y el chaleco y salgo al patio. La mesa está lista y ahora los camareros esperan pacientemente. Justo a tiempo. Me dirigen hasta el que va a ser mi asiento durante la velada. Espero de pie junto a mi sitio. Mientras, echo un vistazo alrededor y descubro que voy a estar frente al hombre que me ayudó. Es mi día de suerte.

La cena transcurre de forma tranquila. En realidad parece animada, pero yo solo me fijo en mi plato. En segundo plano están las manos de mi vecino de enfrente. Levanto la vista. Parece muy interesado en la conversación que hay en la mesa. Miro a la izquierda y veo, en el puesto que preside, a la señora de atuendo deportivo. Parece ser que es la reina. Esto cada vez carece más de sentido. Termina el banquete, y me doy cuenta de que durante todo el rato solo oía ruido de fondo y veía mi plato.

El suelo está inclinado. Entra agua por todas partes. Alguien tiene sujeta mi mano y corre delante de mí, junto a más gente. Solo puedo ver su pelo negro y rizado.

Ahora estamos solos los dos, en una mesa pequeña, comiendo dulces. Me he perdido todo lo que ha pasado entre la cena y este momento. Dice durante la conversación, que en realidad es un monólogo, que mañana se volverá a su país. Sin entender qué está pasando, algo se rompe en mi interior. No conozco a este hombre de nada, pero pensar que no voy a volver a verlo me duele. Siento que mi vida depende de él.

Estoy en un baño común, al otro lado del patio. Me lavo las manos y, torpe como siempre, empapo la manga de la camisa; una camisa verde, demasiado grande para mí. Puedo oír su voz. Se reproduce en los cascos que llevo puestos y tengo conectados al móvil. Me dice que vaya a su habitación. Cuelgo.

Me dirijo al otro lado del patio, observando atentamente la manga mojada de esa camisa que no es mía. ¿De dónde habrá salido? Me suena de algo... ¡Es la misma camisa que he estado viendo durante toda la cena! Pero, ¿por qué la tengo yo? Y más importante aún, ¿por qué la llevo puesta? Esto es rarísimo. Atravieso la puerta más cercana a la mesa, que aún sigue en el mismo sitio.

Por algún extraño motivo, estoy en una habitación distinta a la de antes. Una chica rubia duerme en una cama. Se despierta y me pide las recetas de la cena. No recuerdo que ella estuviera en la cena. De todas formas, le digo que no las conozco y que tengo prisa. Resulta que sí que puedo hablar. Cruzo la puerta que queda a mi derecha, y me encuentro en una especie de salón. Vuelvo a ir a la derecha, y ya estoy en la habitación que buscaba. Él está ahí. Viene hacia mí. Sin decir una sola palabra, me aferro con fuerza a él, que me devuelve el abrazo. Rompo a llorar. Definitivamente, no quiero que se vaya.


lunes, 12 de noviembre de 2012

16-09-12

¡Pobres criaturas!

Los miro y me doy cuenta: no saben lo que es el amor. Cree que si te gusta alguien, tienes que estar con esa persona. Tiene que ser tuya; la tienes que poseer.

¡Infelices!

No se dan cuenta de que lo mejor que te puede pasar  cuando quieres a alguien de verdad es su felicidad. No importa que no te pertenezca. ¿Acaso es un objeto? ¿De verdad? ¡Pero eso es inhumano!

Si de verdad le quisieras, no habría para ti nada más importante que su felicidad, porque eso es lo único que realmente cuenta.

¿Qué más da que no te pertenezca? Supéralo. Dedícate a esa persona. Deja que sea feliz, sea con quien sea. Ayúdale a conseguirlo.

Cuando esto ocurra, verás que no hay nada mejor. Te sentirás bien contigo como persona y, más importante aún, estarás en paz.

jueves, 5 de julio de 2012

5-7-12

Acabo de quedarme fría. Congelada. Estupefacta.

He comprendido, por primera vez en mi vida, que alguien puede entenderme; que soy perfectamente normal: ¡que no hay nada malo en mí!

El hecho de que una sola persona, aunque sea una sola, pueda saber lo que pasa por mi cabeza sin tener que explicarle nada, me hace feliz. ¿Es eso?¿Es que soy feliz si me entienden? Quizás. Hasta ahora no me ha hecho falta, pero ¿quién sabe? Podría acostumbrarme.

Sea como sea, después del latigazo he atisbado la posibilidad de que mi soledad no sea más que un espejismo: una simple desilusión causada por el tiempo y la búsqueda errónea de algo que, sin duda, llega solo.

Salgo de mi estupefacción, y reconozco una sensación cálida fluyendo libremente en mi interior.

Procuro no emocionarme. Al fin y al cabo, puede que, simplemente, esté persiguiendo la libélula vaga de una vaga ilusión.

sábado, 23 de junio de 2012

¿Por qué?

Arrastro cansancio. Mucho cansancio. No quiero que nadie pelee por mí. No soy especial. No merezco la pena. No tengo nada que ofrecer. Solo soy yo, y soy como cualquier persona. Entonces, ¿por qué siempre pasa lo mismo?¿Por qué riñe nadie por mí? No lo entiendo. Es inexplicable.
Y, esta vez, sé que no me lo estoy imaginando.

sábado, 31 de marzo de 2012


I needed you last night, and where did you hide?
Run, coward,to the end of the world, cause nobody can save you now.

viernes, 14 de mayo de 2010

Miedo

Aún sigo sin saber por qué temblabas.

domingo, 11 de abril de 2010

Llanto


La verdad, ahora mismo no tengo ganas de nada. Tan sólo una cosa podría hacerme sentir plena: abandonarme al llanto. Dejar fluir las lágrimas libremente. Ha pasado ya casi medio año. No lo había notado, hasta el otro día, que me vi de nuevo en ese lugar. He pasado cientos de veces desde entonces. Pero, por algún motivo, lo sentí ahora. Quizás como una especie de aniversario. No lo sé. Ese escalofrío, me hizo recordar que no había derramado una sola lágrima. Ni una sola. Me di cuenta, de que durante estos seis meses, habían estado tratando de fluir, aunque no lo lograron. Quizá yo se lo impedí. Quizá no eran reales, pero eso es difícil de creer. He necesitado estar a solas, poder derrumbarme, y luego engancharme de nuevo. Por desgracia, me he saltado los dos primeros pasos.

jueves, 1 de abril de 2010

Secuestro


Recogió sus cosas y se las colgó a la espalda. Echó un vistazo a toda la sala, como buscando algo o a alguien, pero sin reparar en nada. Bajó de la tarima de un salto. Algo no muy ortodoxo, sin duda, pero allí sólo quedaban pequeños grupos de conversantes, nadie atento o por quien guardar las formas. Se dirigió directamente hacia el fondo del auditorio. Pensé que iría a la salida, cuando vi que se desviaba. Aparté la vista. Venía hacia mí, sin duda alguna, pues a mi alrededor no había nadie. Se plantó justo enfrente mío. Levanté la vista tímidamente, y vi su mirada glauca clavada en mí.
- Vaya, ¿qué haces aquí? Y encima sin compañía.
Acompañó la pregunta con una mueca. Yo me encogí de hombros. Al fin y al cabo, no era asunto suyo.
-¿Esperas a alguien?
Desvié la mirada. Suficiente para que captara la negativa de la respuesta.
-Bueno, como sea. Cuídate, no quiero que te pase nada.
Me besó y se fue, mientras yo aún trataba de asimilar lo ocurrido. Observé cómo se alejaba, mientras aún sentía el calor de sus labios en los míos. No logré comprenderlo del todo. Simplemente supe que me había conquistado, y esta vez de verdad. Mientras miraba con embriaguez cómo se dirigía a la salida, ahora sí, me fijé en su elegante ropa, la cual no estaba exenta de haber sido modificada a su personalidad. Seguro que sabía lo que había hecho. Eso sin duda. Pero lo que dudaba en aquel instante era que fuese realmente consciente de la verdadera magnitud de sus actos. De repente, recordé que quien me había invitado, había insistido especialmente en que fuera con alguna clase de compañía. ¿Lo sabía entonces? No. No creía.

lunes, 15 de febrero de 2010

Respuesta


La tutora había citado a mis padres, no sabía para qué. Bueno, vale, no era precisamente el mejor de la clase, pero dentro de lo que cabía me podía ir peor. En teoría, era una cita para un seguimiento rutinario, nada por lo que preocuparse. Nos sentamos los cuatro en mi aula, la tutora frente a mis padres y a mí. Empezaron a hablar, y yo me fui a mi propio mundo, pues sin duda me repetirían todo lo dicho en esa conversación muchas veces más. De repente, me sentí aludido. Presté atención y en seguida supe que se habían desviado hacia la decadencia que presentaban últimamente mis notas.
Entonces, lo hizo. Mi profesora hizo esa pregunta, sin ningún reparo o miramiento. Incluso con un deje de picardía:
-¿No estará enamorado?
Sentí que el mundo se detenía. Miré a mi padre, con su semblante serio aún fijo en la tutora. Noté un movimiento al lado mío. Sabía que mi madre trataba de verme bien la cara. Todos se habían callado, en espera de la respuesta que yo debía darles.Aún estaba helado, así que la observé por el rabillo del ojo. Noté que me clavaba una mirada inquisitiva. Parecía casi como si me estuviese pidiendo permiso para poder interceder por mí. Pensé en la cara de tonto que tendría que tener. Probablemente lucía una expresión de pánico, y la boca se me había quedado abierta. Esa angustiosa fracción de segundo, desde que mi profesora formulara su duda, acabó cuando me oí decir a mí mismo:
-Bueno, aparte de eso...
Bien por mí. Lo había dejado todo clarísimo.

domingo, 17 de enero de 2010

Expulsión


Fue acordarme de todo lo que había perdido, y empezar a sangrar. No sólo mi mente; también mi cuerpo trataba de rechazarme.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Darse cuenta.


La otra noche, cuando me encontraba en la cama, en algún lugar en apariencia alejado del mundo de los sueños, sentí frío, me di cuenta de que, por cálido y cómodo que fuera el lecho, me faltaba algo. Me di cuenta de que sobre mi cabeza no estaba aquel cielo plagado de estrellas, de que ya no me envolvía aquella brisa cálida, y de que no había nadie a mi lado, que, ignorante de tan sublime espectáculo, me observase con deleite. La otra noche, me di cuenta de que me faltabas tú.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Sr. Juez



Exhaló un suspiro de cansancio y se recostó sobre la enorme y lujosa silla de su despacho con estrépito. Sabía que había errado, al igual que tantos otros antes. Lo había estado evitando a toda costa, pero cayó igualmente. De repente, una ideá asaltó su mente. Recordó algo que había escrito años atrás, en sus tiempos de juventud. Decidió buscarlo. Si quería empezar de nuevo, sería de gran ayuda. Sin duda, el empujón que hacía falta. Intentó recordar dónde lo había puesto. Suponía que no muy lejos, pues nunca descuidaba sus cosas íntimas. Se levantó lentamente y empezó a buscar. Estaba escrito en una libreta, aunque, en el peor de los casos, siempre podría recurrir a su ordenador. La desesperación empezaba a correr por sus venas. Conocía perfectamente las palabras que estaba buscando, pero sin su contexto no eran útiles. Respiró hondo y decidió buscar en orden para no dejarse nada atrás. Quería ver lo que acompañaba a aquellas palabras. Unas simples palabras que serían su salvación..."Por favor, perdonadme".

martes, 21 de julio de 2009

Invitado





-Oye, ¿de qué estaban hablando antes?
-Bueno...le pregunté algunas cosillas. Lo que pensaba estudiar, que si quería algo contigo...
- ¿Y qué te dijo?
- Que no....¿Y tú?
- Tampoco.
-Ajá..¿Y ahora mismo te gusta alguien o algo?
Decidí no darme tiempo para pensarlo, no iba a permitir que esta oportunidad también se me pasara por estar desprevenida o por mi cobardía..Simplemente respondí, sabía que era lo que quería hacer, aunque el arrepentimiento podría ser eterno...
-Tú.

Bueno, el diálogo simplemente se me ocurrió. Luego vino a ser parte de una historia mayor, aún no escrita, y de la que supongo que sería el final. La parte narrativa esa está colocada ahí como parte de esa historia. La verdad es que aún no sé si escribirla o no, pero como la olvide, la armamos...Así que aunque sea, dejo este cachito por aquí para acordarme.
Por cierto...es la primera historia que cuelgo que no está previamente escrita.

lunes, 29 de junio de 2009

Motivo

La chiquilla caminaba mirando hacia el suelo. Llevaba las manos en los bolsillos, según ella para tenerlas calentitas. No le gustaba ir así, pero lo hacía. La gente siempre se quejaba de que iba encorvada y de que parecía desganada. Bueno, al fin y al cabo, eso era mejor que mirarles. Al menos eso pensaba. Nunca le había gustado su propia mirada. La gente siempre reaccionaba mal ante ella. Decían que era frívola, atravesada. Incluso a sus compañeros y amigos les daba miedo. Hasta muchos adultos se habían amedrentado...Ella siempre había tenido entendido que la cara era el espejo del alma. Bien. Si la gente sentía pánico al mirarla a la cara, ¿por qué no podía entender que esa mirada era un trocito de su propia alma aterrada?

Arrastraba esa forma de mirar desde pequeña, así que algo horrible le tenía que haber ocurrido entonces para hacerla de esa manera...

viernes, 26 de junio de 2009

Reasons {sí, está en inglés}

'OK, if you're so interested, I'll tell you why. The main reason is that I saw your intentions since the first day. At the beginning, I didn't know if you were the tipical liar or a harmed soul, but it wasn't too hard to catch you. You seemed to be a good person, but you forgot tha I am who I am and that I have lots of friends. That way, it's not very difficult to raise information about someone's life. I couldn't sleep that night thinking of you, but now I've lernt. If I had known it before, you can make sure that I wouldn't have been with you since the first moment. Now you know the reason why I'm saying no to you.'
'So that's what you think...' The boy turned back slowly and started his way back home.

* There were other hidden reasons.




P.D.: Perdón por la entrada en inglés, pero la historia me surgió así, sin más, y la aproveché para una composición que me habían pedido. Colgaré la traducción {o lo que yo quería decir xDD}.
P.D.2: Perdón por las pataditas al idioma xD

Edit: La historia en español {más que eso, lo que yo pretendía decir en español con esta historia xD}


"Bueno, si estás tan interesado, te diré el por qué. La razón es que vi tus intenciones desde el primer día. Al principio no sabía si eras el típico mentiroso o oun alma en pena, pero no fue muy difícil cogerte. Parecías una buena persona, pero olvidaste que yo soy quien soy y que tengo amigos. De esa forma, no es muy difícil conocer la vida de alguien. Esa noche no pude dormir pensando en ti, pero he aprendido. Si lo hubiese sabido antes, puedes estar seguero de que no te habría hecho caso desde el primer momento. Ahora sabes el motivo por el que te digo que no"
"Así que eso es lo que piensas..." El chico se dio la vuelta con lentitud y emprendió el camino a casa.
*Había otras razones ocultas.

Improvisación


Me senté frente a aquella infinita majestuosidad y me sentí sobrecogida. Observé cómo apartaba todas las partituras. "Hoy vas a conectar con el piano; quiero que improvises algo. No te preocupes, no desafinarás si lo tocas de verdad." Le miré suplicante, pero él insistió. No quería hacerlo, tenía miedo. No creía que fuera el lugar, y menos aún la persona adecuada. Sonó una nota; mi cuerpo había empezado a rebelarse. Yo sabía que lo deseaba desde hacía tiempo, pero el miedo me podía. Al fin y al cabo, pensé, era posible que él ya lo supiera. Quizás quería ayudarme a liberarme de una vez por todas. Esta vez lo que sonó fue un acorde...Dejé de oponer resistencia. Me di el lujo de abandonarme a la deriva por mis propias emociones.





Nota: El título de esta pequeña historia tiene un doble sentido. El primero es el que se puede ver: se trata de improvisar un tema con el piano. El segundo, trata sobre la historia de la historia, ya que fue improvisada. Simplemente subía a la azotea y cuando llegué arriba, me di cuenta de que la historia se había formado en mi cabeza, tal cual puede leerse aquí.