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lunes, 13 de junio de 2016
Conexión
Pasa algo curioso cuando una persona hace música: no puede mentir, engañar ni ocultar. Y es que no importa lo que toques, ni cuántas veces, porque cuando haces música todo queda reflejado en ella. Tensión, ansiedad, alegría, tristeza, amor... Sea lo que sea lo que llevas dentro la música lo va a exponer. Es por eso que si no pones en ella todo lo que llevas dentro no vas a conseguir hace música: porque se nutre de los sentimientos y los transmite.
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lunes, 30 de mayo de 2016
Frustración
Durante un tiempo, la frustración fue tan grande que pensaba que me iba a morir. Luego me di cuenta de que difícilmente puede alguien morir de frustración. Ojalá fuera así, pero no se puede. No, la frustración te hace algo peor: te come desde dentro, te arranca de lo que más quieres y se lleva tus ganas de vivir; pero no te remata, sino que te deja vivo para que aprendas una valiosa lección: en realidad no tienes el control de nada. Sin embargo, también se aprenden lecciones más alegres de una experiencia así. Se aprende, por ejemplo, que la frustración pasa, y en ese maravilloso momento te das cuenta de que después del mal trago todo lo que te rodea sigue igual. Mientras tú estás invadido por el terror, el resto del mundo permanece impasible y eso, aunque no lo parezca, es una ventaja. Es una ventaja porque, mientras el mundo sigue como siempre, tú has sobrevivido a una experiencia que te ha hecho crecer.
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lunes, 23 de mayo de 2016
¿En serio?
Catorce de mayo de dos mil dieciséis: los domingueros siguen existiendo.
Increíble, ¿verdad?¿Que no? Pues debería serlo. Vivimos en el futuro, ¡por el amor de Dios! Hoy en día cualquiera tiene un superordenador en el bolsillo. Cualquier niño de apenas 3 años puede manejar dicho ordenador. Cualquiera se puede comunicar con alguien que está al otro lado del globo sin llegar a tardar un par de segundos en hacerlo. Las carreras de drones ya son un deporte. Si esto no es el futuro, nada va a serlo.
Sin embargo, y a pesar de todas estas condiciones futuristas, los domingueros siguen existiendo. Los domingos, cerca de la media mañana, montones de conductores salen con sus familias a lucir sus carnets obtenidos en tómbolas, por carreteras que no conocen, sin preocuparse por absolutamente nada más que por lo mucho que están disfrutando su paseo dominical. ¿Y qué pasa entonces con los demás usuarios de la carretera? Pues o se arman de paciencia y se hacen partícipes del ambiente, apreciando el paisaje sea cual sea, o simplemente se fastidian pero sin apreciar el paisaje.
Año 2016: la gente lleva en sus bolsillos ordenadores más potentes que los que se usaron para mandar al hombre a la luna por primera vez. Hay páginas de internet con comunidades mayores que poblaciones tienen algunos países. Ya existe un proyecto en prueba de un traductor en tiempo real; un cacharrito que te puedes poner en la oreja para escuchar en tu idioma a alguien que te está hablando en un idioma distinto. Vivimos en el futuro, no hay duda. Y de lo que tampoco cabe duda ¡es de que los domingueros siguen existiendo!
Increíble, ¿verdad?¿Que no? Pues debería serlo. Vivimos en el futuro, ¡por el amor de Dios! Hoy en día cualquiera tiene un superordenador en el bolsillo. Cualquier niño de apenas 3 años puede manejar dicho ordenador. Cualquiera se puede comunicar con alguien que está al otro lado del globo sin llegar a tardar un par de segundos en hacerlo. Las carreras de drones ya son un deporte. Si esto no es el futuro, nada va a serlo.
Sin embargo, y a pesar de todas estas condiciones futuristas, los domingueros siguen existiendo. Los domingos, cerca de la media mañana, montones de conductores salen con sus familias a lucir sus carnets obtenidos en tómbolas, por carreteras que no conocen, sin preocuparse por absolutamente nada más que por lo mucho que están disfrutando su paseo dominical. ¿Y qué pasa entonces con los demás usuarios de la carretera? Pues o se arman de paciencia y se hacen partícipes del ambiente, apreciando el paisaje sea cual sea, o simplemente se fastidian pero sin apreciar el paisaje.
Año 2016: la gente lleva en sus bolsillos ordenadores más potentes que los que se usaron para mandar al hombre a la luna por primera vez. Hay páginas de internet con comunidades mayores que poblaciones tienen algunos países. Ya existe un proyecto en prueba de un traductor en tiempo real; un cacharrito que te puedes poner en la oreja para escuchar en tu idioma a alguien que te está hablando en un idioma distinto. Vivimos en el futuro, no hay duda. Y de lo que tampoco cabe duda ¡es de que los domingueros siguen existiendo!
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miércoles, 22 de agosto de 2012
Confabulación
Hoy el universo ha confabulado en mi contra.
Vayamos por partes:
- Mi abuela: Fue ingresada hace 10 días en el hospital, por un problema como el que ya tuvo el año pasado. En su momento el médico dijo que se iba a centrar en salvarle la vida, y que ya resolverían el problema más tarde. Bien. Pues un año después (que, obviamente, es más tarde), vuelve a darle exactamente lo mismo, así que ayer vuelta al quirófano. Aprovechamos que tiene bastantes hijos, y se turnan todos para hacerle compañía en el hospital.
-Mi abuelo: Tuvo un accidente hace un par de años, y desde entonces ha perdido parte de su independencia, así que siempre tiene que haber alguien con él para cualquier cosa que necesite. Empezando por el hecho de que no puede hablar, es obvio que si lo dejamos solo y le pasa algo, no puede ni hacer una llamada de emergencia. Aprovechamos que tiene más nietos que hijos, y nos turnamos todos para estar con él en su casa y atenderle en lo que le haga falta.
-Yo: He empezado a trabajar (sin cobrar un duro, eso sí) en la playa, ayudando en una escuela de surf. De paso la encargada me ha ofrecido apuntarme a una clase de mantenimiento físico todos los días por la mañana, así que me levanto pronto, voy a hacer ejercicio, voy a trabajar, le doy de comer a mi abuelo y paso buena parte de la tarde con él, luego voy a mis propias clases, y al final del día vuelvo a pisar mi casa, únicamente para ducharme y dormir.
Así las cosas, llego hoy a las 9 de la mañana a la playa, cargada de aparejos y con la comida para mi abuelo. No hay nadie en su casa, y tampoco contestan en casa de mi tía, así que dejo la comida de nuevo en el coche y me voy con mis aparejos a la playa. Normalmente los dejo en alguna de las casas, que están junto a la playa, ya que me hacen falta entre la clase y el trabajo (hay 5 minutos entre el fin de una y el comienzo de otro, justo el tiempo que tardamos en cambiar de playa).
Con mis cosas en la arena junto a las cosas de mi hermana, vamos a caminar. Aproximadamente una hora después, me dispongo de nuevo a dejar la comida en casa de mi abuelo. No hay nadie, y al ir a llamar para que alguien con llaves me abriese la puerta...¡No tengo mi móvil!
Llamamos, y da apagado. Tampoco aparece mi ipod. Le pregunto a un señor que estaba junto a mis cosas si había visto algo, y lo niega. Como nos parece que tiene una actitud bastante extraña, le pregunto si no lo tendría él "por casualidad". Obviamente, dice que no, y se ofrece amablemente a abrir la maleta. Todo bien, hasta que me enseña un bolsillo en el que sólo llevaba mechero y navaja. No mostró por completo el contenido de ningún bolsillo, e incluso dejó alguno sin abrir.
Así la situación, llamamos a la policía. Resulta que no pueden mandar a nadie, porque la ronda en esa zona no empieza hasta las 11 de la mañana, así que toca esperar.
Vamos a donde trabaja mi madre. Se queda mi hermana trabajando, y mi madre y yo (después de la bronca que me cae) vamos a cancelar la línea. Luego volvemos a la playa, llamamos de nuevo a la policía y esperamos hasta que vienen. Registran ellos la maleta del señor, que esta vez no tiene ni navaja. La policía nos dice que no pueden hacer nada, que intentemos localizar nosotras mismas el teléfono, que pongamos una denuncia y que no teníamos que haber perdido al tipo de vista (porque, claro, antes que ir a cambiar mis contraseñas y demás, es más importante estar hora y pico esperando a que los caballeros empiecen la ronda. Tiene gracia que empiece casualmente a la hora a la que llegan los chiquillos con balones a la playa. Porque para otra cosa no, pero para echar broncas a niños (NIÑOS) que juegan con un balón en la orilla de forma tranquila cuando hay poca gente, sí que están), ya que en cualquier baño de los que se dio (por algún extraño motivo después de que lo acusásemos cada vez se iba al agua) pudo haber escondido mis cosas en la arena o haberlas tirado al agua.
Total, que vamos a la comisaría y decimos que queremos poner una denuncia por teléfono robado. Nos preguntan que si sabemos quién lo robó, y, ante nuestra negativa, la siguiente pregunta que sale de la boca del caballero que orgullosamente lleva las siglas CNP bordadas en su polo es "Y entonces, ¿para qué denuncian?". Dice mi madre que si no les interesa saber que roban en las playas, y el chico sigue luciéndose: "Si yo lo sé. Me lo está diciendo usted". Ahí es cuando me quedo de piedra y le digo que me parece muy bien que él lo sepa, pero que yo quiero que lo sepa quien tiene que saberlo. Él responde que se lo comentará a los compañeros con tono de "quizás sea un buen tema para el almuerzo de hoy", o algo por el estilo, porque tampoco parecía que le fuese el sueldo en hacer ese trabajo ni nada parecido.
En ese momento fue cuando me dieron unas ganas inmensas de pedirle prestada la pistola (sólo unos minutitos, que no me gusta gorronear), y prometerle que no le iba a doler.
Con un "esto es España" de mi madre, y toda mi indignación en peso, fuimos a que cancelasen el móvil por medio del código IMEI. Espero que sea efectivo, porque con un poco de suerte lo único que va a tener va a ser un trozo de metal muy caro (de 572€, para ser concretos). Realmente no quiero otro iphone de vuelta. Quiero MI móvil de vuelta. La diferencia radica en que el iphone de vuelta no sería más que un cacharro bastante bonito, mientras que el otro era mi móvil. Yo lo quería por las fotos que tenía dentro. Y no es porque me lo hayan robado (pobre diablo aquel que necesita hacer infelices a los demás para conseguir un mínimo de alegría), sino que es algo que me pasa cada vez que me dan un móvil nuevo. El ipod, por su parte, no tenía gran cosa, pero me da pena porque le tenía bastante cariño.
Y esto, amigos míos, no es más que el colofón de un mes en el que, cuando mayor es la tranquilidad que disfruto, mayores son las ganas que me entran de romper en llanto sin motivo alguno.
P.D.: Y para terminar de quejarme, que conste en acta que no es el peor día de mi vida, ni las peores semanas, ni el peor mes. Puede que se encuentre entre los peores, pero no es el que se lleva la palma.
Vayamos por partes:
- Mi abuela: Fue ingresada hace 10 días en el hospital, por un problema como el que ya tuvo el año pasado. En su momento el médico dijo que se iba a centrar en salvarle la vida, y que ya resolverían el problema más tarde. Bien. Pues un año después (que, obviamente, es más tarde), vuelve a darle exactamente lo mismo, así que ayer vuelta al quirófano. Aprovechamos que tiene bastantes hijos, y se turnan todos para hacerle compañía en el hospital.
-Mi abuelo: Tuvo un accidente hace un par de años, y desde entonces ha perdido parte de su independencia, así que siempre tiene que haber alguien con él para cualquier cosa que necesite. Empezando por el hecho de que no puede hablar, es obvio que si lo dejamos solo y le pasa algo, no puede ni hacer una llamada de emergencia. Aprovechamos que tiene más nietos que hijos, y nos turnamos todos para estar con él en su casa y atenderle en lo que le haga falta.
-Yo: He empezado a trabajar (sin cobrar un duro, eso sí) en la playa, ayudando en una escuela de surf. De paso la encargada me ha ofrecido apuntarme a una clase de mantenimiento físico todos los días por la mañana, así que me levanto pronto, voy a hacer ejercicio, voy a trabajar, le doy de comer a mi abuelo y paso buena parte de la tarde con él, luego voy a mis propias clases, y al final del día vuelvo a pisar mi casa, únicamente para ducharme y dormir.
Así las cosas, llego hoy a las 9 de la mañana a la playa, cargada de aparejos y con la comida para mi abuelo. No hay nadie en su casa, y tampoco contestan en casa de mi tía, así que dejo la comida de nuevo en el coche y me voy con mis aparejos a la playa. Normalmente los dejo en alguna de las casas, que están junto a la playa, ya que me hacen falta entre la clase y el trabajo (hay 5 minutos entre el fin de una y el comienzo de otro, justo el tiempo que tardamos en cambiar de playa).
Con mis cosas en la arena junto a las cosas de mi hermana, vamos a caminar. Aproximadamente una hora después, me dispongo de nuevo a dejar la comida en casa de mi abuelo. No hay nadie, y al ir a llamar para que alguien con llaves me abriese la puerta...¡No tengo mi móvil!
Llamamos, y da apagado. Tampoco aparece mi ipod. Le pregunto a un señor que estaba junto a mis cosas si había visto algo, y lo niega. Como nos parece que tiene una actitud bastante extraña, le pregunto si no lo tendría él "por casualidad". Obviamente, dice que no, y se ofrece amablemente a abrir la maleta. Todo bien, hasta que me enseña un bolsillo en el que sólo llevaba mechero y navaja. No mostró por completo el contenido de ningún bolsillo, e incluso dejó alguno sin abrir.
Así la situación, llamamos a la policía. Resulta que no pueden mandar a nadie, porque la ronda en esa zona no empieza hasta las 11 de la mañana, así que toca esperar.
Vamos a donde trabaja mi madre. Se queda mi hermana trabajando, y mi madre y yo (después de la bronca que me cae) vamos a cancelar la línea. Luego volvemos a la playa, llamamos de nuevo a la policía y esperamos hasta que vienen. Registran ellos la maleta del señor, que esta vez no tiene ni navaja. La policía nos dice que no pueden hacer nada, que intentemos localizar nosotras mismas el teléfono, que pongamos una denuncia y que no teníamos que haber perdido al tipo de vista (porque, claro, antes que ir a cambiar mis contraseñas y demás, es más importante estar hora y pico esperando a que los caballeros empiecen la ronda. Tiene gracia que empiece casualmente a la hora a la que llegan los chiquillos con balones a la playa. Porque para otra cosa no, pero para echar broncas a niños (NIÑOS) que juegan con un balón en la orilla de forma tranquila cuando hay poca gente, sí que están), ya que en cualquier baño de los que se dio (por algún extraño motivo después de que lo acusásemos cada vez se iba al agua) pudo haber escondido mis cosas en la arena o haberlas tirado al agua.
Total, que vamos a la comisaría y decimos que queremos poner una denuncia por teléfono robado. Nos preguntan que si sabemos quién lo robó, y, ante nuestra negativa, la siguiente pregunta que sale de la boca del caballero que orgullosamente lleva las siglas CNP bordadas en su polo es "Y entonces, ¿para qué denuncian?". Dice mi madre que si no les interesa saber que roban en las playas, y el chico sigue luciéndose: "Si yo lo sé. Me lo está diciendo usted". Ahí es cuando me quedo de piedra y le digo que me parece muy bien que él lo sepa, pero que yo quiero que lo sepa quien tiene que saberlo. Él responde que se lo comentará a los compañeros con tono de "quizás sea un buen tema para el almuerzo de hoy", o algo por el estilo, porque tampoco parecía que le fuese el sueldo en hacer ese trabajo ni nada parecido.
En ese momento fue cuando me dieron unas ganas inmensas de pedirle prestada la pistola (sólo unos minutitos, que no me gusta gorronear), y prometerle que no le iba a doler.
Con un "esto es España" de mi madre, y toda mi indignación en peso, fuimos a que cancelasen el móvil por medio del código IMEI. Espero que sea efectivo, porque con un poco de suerte lo único que va a tener va a ser un trozo de metal muy caro (de 572€, para ser concretos). Realmente no quiero otro iphone de vuelta. Quiero MI móvil de vuelta. La diferencia radica en que el iphone de vuelta no sería más que un cacharro bastante bonito, mientras que el otro era mi móvil. Yo lo quería por las fotos que tenía dentro. Y no es porque me lo hayan robado (pobre diablo aquel que necesita hacer infelices a los demás para conseguir un mínimo de alegría), sino que es algo que me pasa cada vez que me dan un móvil nuevo. El ipod, por su parte, no tenía gran cosa, pero me da pena porque le tenía bastante cariño.
Y esto, amigos míos, no es más que el colofón de un mes en el que, cuando mayor es la tranquilidad que disfruto, mayores son las ganas que me entran de romper en llanto sin motivo alguno.
P.D.: Y para terminar de quejarme, que conste en acta que no es el peor día de mi vida, ni las peores semanas, ni el peor mes. Puede que se encuentre entre los peores, pero no es el que se lleva la palma.
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martes, 24 de julio de 2012
Increíble
Escribo esto, y pienso en cómo disimularlo. Podría hacerlo de miles de maneras, pero no creo que quiera. Lo que voy a decir es simple. A muchos les parecerá una tontería como otra cualquiera. Por suerte, creo que no tengo tantos lectores.
"Algún día, la humanidad va a ser tan feliz como lo soy yo ahora mismo, y nadie entenderá lo que es una guerra."
"Algún día, la humanidad va a ser tan feliz como lo soy yo ahora mismo, y nadie entenderá lo que es una guerra."
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domingo, 1 de julio de 2012
Si es que
hay cosas que sólo me pasan a mí. Lo sé. Lo he comprobado. Y hoy es un gran día, porque tengo la prueba física de que lo que me pasa no es ni medio normal. Observemos la foto atentamente: está hecha de noche, sin flash, y con mucho zoom, así que tiene una calidad pésima, lo sé. Pero fijémonos mejor. La sombra que se ve a mano derecha es una cometa, que salió bien, dentro de lo que cabe. Incluso se diría que parece que está quieta, ¿no? Perfecto.
¿Me explica alguien, entonces, por qué diablos la Luna salió movida?
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lunes, 19 de marzo de 2012
Sugestión
Normalmente intento convencerme de algo justo antes de dormir. Es lo último que hago en el día. Y, normalmente, funciona. No es nada complicado, simplemente trato de obligarme, por ejemplo, a levantarme según suena el despertador, o a soñar con algo en concreto.
Anoche, cuando me fui a la cama, pensé que iba a soñar con la gente de mi clase, así que decidí eliminar a uno cualquiera. Me acosté y me repetí que quería soñar con todos excepto con esa persona en concreto, y funcionó. El problema es que funcionó de una manera inesperada: cada vez que estaba a punto de ver a esa persona o de oírla, me despertaba. Fue brutal. El problema es que me desperté muchísimas veces. Se ve que tenía empeño en comprobar si funcionaba.
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lunes, 2 de enero de 2012
Marcas y pijadas
Atención: esto puede no ser del agrado de algunos lectores, en cuyo caso pido amablemente que, simplemente, obvien la entrada. (Y no, por si las dudas: no cobro por hacer publicidad ni pretendo hacerla).
El caso es que yo tampoco tenía claro ni para qué lo quería, y el único por qué que se me ocurría era el "porque sí". Simplemente era algo desconocido que gozaba de una buena reputación, y yo no me lo quería perder.
Pasaron los años, y a base de insistir y de una conjunción de estrellas rojas como la sangrede un cúmulo de circunstancias lógicas, pero no por ello poco afortunadas, llegó a mis manos el primer aparato que he logrado de esa empresa.
De eso hace apenas un año. Hay gente pregunta que por qué, y muchos que se quejan simplemente por la marca. Yo no adquirí el último modelo, sino el más económico que había en la tienda por ese entonces y, de hecho, el último que les quedaba. Sin embargo, veo que mi empeño salió bien, y cada día lo tengo más claro.
Tienen un servicio técnico genial, que no me ha fallado las pocas veces que lo he necesitado, ya fuera online, por teléfono o en cualquier tienda. Además, los productos no dan problemas, y, en cualquier caso, el problema que se genera para el usuario es mínimo: apenas apretando un par de botones y esperando unos minutos (en el peor de los casos), todo se soluciona solo.
Es posible que yo haya tenido suerte, y no me hayan tocado problemas graves. Es posible que quisiese tanto tener un aparato de estos que sólo tenga disposición para ver el lado bueno y para ocultar el lado negativo, es posible. Yo sólo sé que ha sido una elección, al menos por el momento, acertada.
Ahora bien: ¿a qué viene este lío ahora? Viene a que mi hermana me ha venido por la calle de la amargura porque su teléfono no respondía a nada: ni a los botones, ni al tacto, ni al ordenador, ni a la corriente; a nada. Con tranquilidad, he ido a la página de soporte de la casa, he introducido en la búsqueda las palabras claves "no responde" y el primer resultado ha resuelto el problema. En apenas el minuto que se tarda en buscar algo en internet y leer el resultado (que estaba bien organizado, todo sea dicho), ha revivido el teléfono. El sólo, y ni si quiera se ha quejado. No ha dicho ni "esta boca es mía".
Luego miro el móvil que tenía anteriormente, de una casa distinta, pero un modelo con mucha fama: se traba cada tanto, la única forma de hacer que funcione de nuevo es abrirlo en canal para sacarle la batería. En la página oficial de dicha casa no aparece ninguna solución al problema, pero ponen otros problemas como normales. Y es ahí cuando me doy cuenta de que, por muy poco que a algunos les guste, estoy bien con mis cachivaches "pijos".
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martes, 4 de octubre de 2011
Hablando de abandono...
Tengo cosas pendientes por escribir aquí desde...el 16 de junio, sin contar con esa del 25 de junio...sí, del año 2009. Esa que me he resignado a no hacer. Bueno, quejas aparte, tengo que rescatar esas chorradillas que suelo poner en Tales. Me parece que tengo algo sin pasar, pero lo cierto es que no hay nada nuevo desde hace ya año y algunos meses.
Y puestos ya a hablar de cosas que tengo a medias, recordarme que tengo una lista de libros pendientes bastante alarmante, no tanto por la cantidad como por la paciencia con la que me lo estoy tomando.
Y puestos ya a hablar de cosas que tengo a medias, recordarme que tengo una lista de libros pendientes bastante alarmante, no tanto por la cantidad como por la paciencia con la que me lo estoy tomando.
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viernes, 9 de septiembre de 2011
Por fin
Anoche ocurrió algo especial que marcará un hito en mi vida, y quizás en el de algunas personas más: he visto en Telde un hecho digno de mención. Resulta que, anoche, en la puerta de mi casa, había, ni más ni menos, ¡una cucaracha comiendo helado de chocolate! En serio. Había medio cucurucho tirado debajo de un banco con el helado de chocolate desparramado alrededor y, pegada al cucurucho, había una cucaracha bastante grande (como las que rondan mi casa, no sé a quién hay que partirle las piernas para que las manden a otro sitio) que parecía estar bastante contenta, porque ni intentó moverse cuando pasamos junto a ella.
Por desgracia, no hay foto de archivo, porque iba con mi hermana y mi madre, y no tengo ganas de que me manden ya al psiquiátrico.
¡Nos vemos!
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domingo, 21 de agosto de 2011
La trampa
Normalmente, cuando tienes un disco externo, siempre que lo enchufas al ordenador aparece una capacidad menor a la que realmente tiene. Por ejemplo, si tienes una memoria de 500GB, el ordenador probablemente dirá que tiene 490. Siempre he pensado que era debido a un desajuste por aproximación o algo por el estilo. Siempre, hasta hoy. He puesto el ejemplo de un disco que usaba con mi torre, que tiene Windows XP. He tenido que formatear el disco para poder meterle cosas desde mi portátil, que no usa Windows. Resultado: aparece el mismo disco, pero ahora con una capacidad de 499,98GB. La conclusión que he sacado es obvia: Windows, de alguna manera, se traga esos 1o gigas. ¿Por qué? Si no usa drivers ni tiene archivos ocultos ni nada por el estilo, ¿para qué necesita tanto espacio?
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martes, 9 de agosto de 2011
Vamos a dar rienda suelta al cabreo
Últimamente salgo bastante pronto de mi casa, así que cuando me voy mi madre y mi hermana todavía están dormidas. Hoy, al volver, me asusté un poco, porque mi madre seguía dormida y era casi su hora de ir a trabajar. La desperté y me dijo que no iba a trabajar por la mañana, así que me disculpé y le dije que siguiera durmiendo. Se levantó, y cuando le pregunté por qué no me había avisado para no despertarla, y me dijo que era para darme una sorpresa. A mí me alegró, porque me gusta desayunar acompañada, y ya que compré pan y mi hermana no quería, me senté a desayunar con mi madre. El caso es que ella desayunó con el teléfono. Después de hacerle unos cuantos recados, yo ya estaba cansada, y nos dijo de ir a la playa. En principio ni mi hermana ni yo queríamos ir, y tras preguntármelo varias veces sin lograr que cambiara mi respuesta, se enfadó conmigo y se fue. Cuando ya había salido mi hermana se cambió y se fue con ella.
Vamos, que queriendo aprovechar que, después de dos semanas de trabajar a turno doble, por fin iba a poder sentarme a desayunar con mi madre, lo único que he conseguido es que se enfade conmigo y que encima me dejen sola. Pues sola me quedo. No quiero hablar con nadie, ver a nadie ni oír a nadie.
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domingo, 7 de agosto de 2011
Más videojuegos
Reto: pasarme todos los juegos que tengo para PlayStation2 de aquí a dos años. Ya sé que parece mucho tiempo, pero yo solo juego en verano, así que me queda bastante trabajo por hacer. De momento, lo estoy intentando con uno en el que solo me queda el malo final, pero resulta que es bueno y está poseído, así que cuando acabas con él, sale el malo de verdad, y el muy cabrito se echa a correr. Total, que lo persigo y empieza a tirarme monstruos, y cuando por fin lo pillo, resulta que me tengo que fijar en el color de la gema que lleva en el pecho para saber con qué personaje lo ataco. La gracia está en que con uno de los dos, no le haría daño ni a una mosca, porque como no me gusta, no lo uso, así que tiene el nivel por los suelos. Ahora tengo que volver a pasarme todas las mazmorras para darle nivel. Voy a morirme del asco.
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jueves, 4 de agosto de 2011
Sly Cooper
Por fin me he terminado la trilogía del mapache más molón que conozco. La verdad es que el chico tiene su mérito. Para quien no lo conozca, diré que estas son sus pintas:

Me han gustado todos sus juegos, desde el primero que jugué (el segundo de la saga) hasta el último, que completé anteayer mismo (curiosamente, el primer juego de la saga). Lo cierto es que merece la pena, aunque sea, probarlo. Originalmente era para PlayStation 2, pero parece ser que ahora han editado un poco la imagen y han sacado los tres juegos en un solo recopilatorio para aquellos que quieran jugarlo en la PlayStation 3. Yo veré si puedo echarle un ojo.
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domingo, 31 de julio de 2011
¿Ahora qué hago?
Después de no sé cuánto tiempo (no lo he contado) he terminado de ver Shaman King. La gracia es que, aunque no la había visto entera, la veía de pequeña y sé más cosas de las que recordaba, así que nada me pilló por sorpresa. Aún así, no tiene desperdicio. He preguntado, y también hay gente que la vio en su momento, con su horario original de bien entrada la noche en nuestro país. El caso es que las veo, y son personas normales como cualquier otra, y eso que la serie venía sin censura. Muere gente, sale sangre, se insultan...y aún así salimos una generación decente (y de las últimas, según se oye por ahí). Entonces, ¿por qué cuándo alguien se sale del camino le echan la culpa a la tele?
Sí, tiene que ver totalmente con el comienzo de la entrada, pero ya sé qué voy a ver a continuación.
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miércoles, 27 de julio de 2011
Sueños
Anoche soñé que mi madre me regalaba dos gatitos. Uno era blanco con una gran mancha canela en la espalda y súper cariñoso. El otro era gris con rayas negras, y hacía un poco lo que le daba la gana. Eran simpáticos y monísimos. Yo quiero un par así. El caso es que me da que soñé que lo soñaba, porque sé que soñé que le decía a alguien que había soñado que tenía gatitos. Eso me pasa por despertarme.
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sábado, 23 de julio de 2011
Lang-8
Me he hecho una cuenta en lang-8. Me he puesto a hablar con un japonés y la he liado parda. Quería decirle que no tengo gato porque a mí me gustan pero a mi madre no. En vez de eso, le he dicho que no tengo madre...Hay que ver cómo se quedó el pobre, en serio. Ya lo he arreglado, pero no sé por qué extraño motivo, quiere que vuelva a escribir. Con los disgustos que le he dado. Va a acabar necesitando atención psicológica del estrés que le provoco.
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viernes, 22 de julio de 2011
Vacaciones
Resulta que mis neuronas han decidido irse de vacaciones, así que yo voy a hacer lo propio. Tengo al menos una decena de juegos nuevos que pasarme, y no menos de cinco libros por leer, sin mencionar la cantidad de películas y el par de series kilométricas que tengo pendientes. Así que, hala, si no aparezco, ya sabemos por qué. Y no hace falta que nadie se preocupe: mala hierba nunca muere.
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jueves, 14 de julio de 2011
Recetas
Soy bastante aficionada a la cocina y, según dicen por aquí, no se me da nada mal. Yo no sé qué decir, la verdad. Me pasa con esto lo mismo que me pasa con todo lo que hago: le veo el fallo, y ya es chungo estar almorzando y que te sepa la comida a fallo.
Total, que para entretenerme y para ampliar mi repertorio, me he puesto a buscar recetas por internet. He de decir que en internet he encontrado cosas extrañas del todo, pero creo que nunca que me llevado una decepción tan grande. Obviamente, hay muchas versiones de las mismas recetas, pero ninguna como las que puedo obtener en mi casa. Será que tienen el arte de la comida de pueblo.
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domingo, 10 de julio de 2011
Kiriban
Ahora mismo estoy detrás de tres kiriban al mismo tiempo. ME da que va a ser complicado, teniendo en cuenta que uno es muy lento, y otro va bastante rápido. El tercero, que avanza a un ritmo normal, es en el que creo que tengo más competencia, no sé por qué. Yo procuro no quitarles ojo, a ver si pillo alguno.
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