miércoles, 2 de mayo de 2012

Dinero

Una de las cosas que creo que impacta más a la gente acerca de mi personalidad es la falta de aprecio que siento hacia el dinero.

Es un punto difícil de explicar, y no quiero que nadie me malinterprete: no me sobra el dinero. De hecho, normalmente ni tengo dinero propio. Puede que por eso no le tenga aprecio.

Tampoco es que me falte. Es que, simplemente lo gasto si quiero y puedo. ¿Por qué? Porque el dinero está para ser gastado. ¿De qué te va a servir en el cementerio tener más dinero que el de la tumba de al lado?

Esto es algo que pienso desde que tengo memoria. De hecho, recuerdo que una vez, hace bastante tiempo, tiré un billete a la basura. Porque sí. No lo quería y lo tiré. En aquella época yo apenas tenía uso de razón (creo que el billete era de mil pesetas), pero lo hice igualmente. No recuerdo muy bien la situación, pero fue algo parecido a esto:

       Mi tío vino a mi casa, y nos dio dinero a mi hermana y a mí. Ella cogió su billete y yo cogí el mío. Entonces caí en la cuenta de que no lo quería porque, al fin y al cabo, yo ya tenía dinero. Obviamente, mis mayores intentaron que me lo quedase hasta que alguien, supongo que por ponerme a prueba, que dijo que si era verdad que no lo quería podía tirarlo a la basura. Eso hice.

Me supongo que el billete fue rescatado, y no recuerdo qué pasó con él, pero parece ser que siempre he tenido una vena hippy.

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