viernes, 22 de enero de 2010

Donut.

Hoy no había un sólo donut de azúcar en todas las cafeterías, panaderías y pastelerías que rodean mi instituto, que son bastantes. Después de estar media hora buscándolo, hablando del examen de filosofía, y ver a dos pavos jugando al escondite alrededor de un tronco y a detener el tiempo, me he comprado un donut de los de rayitas justo antes de entrar en clase, para evitar que mi estómago se devorase a sí mismo. Lo tengo mal acostumbrado. Últimamente, le doy incluso cena y media mañana.

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